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Por María Guadalupe Morales Sosa
En 1652 un grupo de colonos holandeses se estableció en lo que luego sería Ciudad del Cabo. Más tarde, el territorio se convirtió en colonia británica. Los descendientes de holandeses (afrikaners o boers) se enfrentaron en sucesivas guerras con los ingleses. Finalmente los británicos resultaron victoriosos pero les concedieron a los boers poderes y libertades sobre el territorio concediéndoles un autogobierno (recién en 1961 se declaró la República de Sudáfrica separada del Commonwealth). Los grandes excluidos en esta “paz” fueron los negros.
En 1948 el Partido Nacional (el partido nacionalista racista de los afrikaners) llegó al poder y codificó la segregación e injusticia social que ya existía en el país. Esta política llevó el nombre de “Apartheid”; la palabra significa separación en la lengua afrikáner. Su objetivo era la implementación sistemática de segregación a los grupos étnicos de la región (bantúes, mestizos y asiáticos) mediante la creación de un cuerpo legal específico. Por medio de estas leyes, se privó a los negros del voto, de su libre circulación por el territorio nacional y prohibió todo tipo de interacción racial, desde los matrimonios y las relaciones sexuales interraciales, hasta el uso compartido de baños, escuelas, playas y transporte público. Los carteles que indicaban "sólo para blancos" y "sólo para no blancos" ayudaban a hacer más efectiva la medida.
Entre este cuerpo legal, cabe destacar tres leyes específicas promulgadas en 1950. La primera, la "Population Registration Act”, dictaminó que cada africano debía se clasificado según su origen racial. La segunda, la “Group Areas Act”, instituyó la delimitación de espacios territoriales según aquellas clasificaciones de los grupos raciales. Por medio de estas leyes se expulsó a los negros a “áreas de reserva” (los “townships”), verdaderos guethos donde las condiciones de vida eran deplorables. La tercera fue la “Ley de pases” que prohibía la libre circulación de los negros fuera de sus “áreas de reserva”: los negros debían portar en todo momento su documento - donde estaba registrada la zona donde debía residir - y la autorización para acceder a otras zonas para ir a trabajar.
Entre 1960 y 1980 el gobierno forzó a la población negra (3 millones y medio de africanos) a reubicarse en estos townships. El caso más resonante de reubicación se produjo en Johannesburgo cuando 60.000 habitantes negros fueron reasignados a la zona de Soweto (South Western Township). Las condiciones de vida en Soweto eran lamentables: las casas eran de construcción precaria, no tenían agua potable ni electricidad.
Nelson Rolihlahla Mandela y la resistencia
Rolihlahla Mandela nació el 18 de julio de1918 en Mvezo, Transkei, en una familia ligada a la realeza del pueblo de Tembu. Luego de renunciar a su derecho hereditario a ser jefe de la tribu, asistió a una escuela de misioneros británicos con una fuerte educación paternalista hacia la etnia negra. Allí, una maestra le asignó el nombre inglés Nelson.
Ya en la Universidad comenzó a participar en protestas contra las injusticias raciales. Allí conoció a Oliver Tambo, futuro compañero de lucha. Pero debido a su intenso activismo fue expulsado de la Universidad y decidió mudarse a Johannesburgo para obtener la licenciatura en Derecho.
En 1944 fundó, junto con Tambo y Walter Sisulu, la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano (CNA), un partido en defensa de los derechos de los negros que luchaba por abolir el sistema del apartheid y llevar democracia, igualdad y libertad a Sudáfrica.
Mandela recorrió el país organizando actos de rebelión civil contra las leyes de segregación racial.
En 1952, el gobierno sudafricano ordenó su detención aplicando la “Ley de Represión del Comunismo”. Pero, si bien fue sentenciado a prisión, la condena no fue aplicada y se sustituyó por la prohibición de participar en actos políticos y de salir de Johannesburgo. En 1956 fue acusado, junto a otros activistas anti - apartheid, de Alta Traición.
El 21 de marzo de 1960, en la localidad de Sharpeville, se realizó una protesta en contra de la “Ley de pases”. La movilización fue duramente reprimida dejando un saldo de 69 muertos y 180 heridos. La “Masacre de Sharpeville” hizo que Mandela se cuestionara sobre los resultados que se podían obtener mediante métodos de lucha pacífica. Finalmente, en 1961 decidió organizar un ala armada del partido “Lanza de La Nacion”.
Tras la matanza de Sharpeville, el gobierno instauró el estado de emergencia en toda Sudáfrica y declaró ilegales a todas las organizaciones políticas negras, entre ellas el Congreso Nacional Africano (ANC), y el Congreso Pan Africano (PAC).
Mandela, perseguido por el gobierno, pasó a vivir en la clandestinidad. Luego de vivir escondido por más de un año, fue arrestado y condenado a cadena perpetua en la cárcel de Robben Island. Pasó dieciocho años en esa prisión de máxima seguridad y después fue trasladado a la cárcel de Pollsmoor. Durante el largo encarcelamiento, Winnie Mandela, su segunda esposa, fue la encargada de mantener vivo el espíritu del líder sudafricano continuando su lucha.
A pesar de las duras condiciones en que se encontraba, las fuertes convicciones de Mandela sobre su lucha política lo mantuvieron siempre firme. En su celda escribió: "En prisión uno está frente a frente con el paso del tiempo. No hay nada más aterrador". Años más tarde, cuando le preguntaron como se sintió cuando fue enviado a prisión con todos los lideres del CNA, declaró: "Cuando nos enviaron a la cárcel, teníamos el sentimiento de que nosotros éramos los victoriosos, y que el verdadero acusado era el gobierno. Eso nos ayudó a sobrevivir".
Nelson Mandela se convirtió en símbolo de lucha contra el apartheid dentro y fuera del país. En 1985, Mandela rechazó la oferta del entonces presidente de Sudáfrica, Willem Botha, de otorgarle la libertad condicional. Mandela no se sentía libre si el pueblo entero no lo era: 'Yo no puedo y no quiero llegar a ningún compromiso con el gobierno, mientras ni yo ni ustedes, el pueblo, vivamos en libertad. La libertad de ustedes y la mía no pueden separarse”, declaró.
El entonces Presidente Willem Botha se veía cada vez más presionada por la comunidad internacional y por la situación interna de Sudáfrica que ya vivía en medio de una guerra civil. Finalmente renunció en 1989 y Frederik W. De Klerk asumió la presidencia. En 1990, De Klerk, liberó a Mandela y, dado los esfuerzos que ambos realizaron para poder llevar democracia e igualdad a Sudáfrica, en 1993 compartió con Mandela el Premio Nobel de la Paz.
El aparato legal del apartheid fue desmantelado a partir del año 1990. Las negociaciones comenzaron con reuniones entre el gobierno y el Congreso Nacional Africano (CNA) liderado por Nelson Mandela. El 2 de febrero de 1990 se legalizó el CNA, el Partido Comunista de Sudáfrica y otros treinta grupos políticos. En 1991, se estableció la Convención para la Democratización de Sudáfrica (CODESA), que daba lugar a la creación de un foro que sería el responsable de la redacción de una nueva Constitución.
En 1994 tuvieron lugar las primeras elecciones realmente libres donde resultó como ganador al Congreso Nacional Africano – el partido de Mandela- por el 63 % de los votos. Así, Mandela se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica elegido democráticamente por sufragio universal.
Mandela juró como presidente en 10 de mayo 1994, en su primer discurso como jefe de Estado hizo mención al enorme desafío de revertir el legado del apartheid y declaró que Sudáfrica debías ser una nación “arco iris”, donde los blancos y los negros pudieran caminar con la certeza de su derecho inalienable a la dignidad humana. Fiel a esta idea pacificadora y conciliadora, Mandela tuvo como vicepresidente al mismo De Klerk.
Como presidente, Mandela tuvo desafíos enormes y si bien no logró combatir la pobreza, la escasez de viviendas y el tremendo impacto que comenzaba a cobrar el VIH/SIDA, consiguió importantes inversiones para intentar reconstruir al país de los efectos del apartheid. En diciembre de 1997 abandonó la presidencia del CNA que quedó a cargo de Thabo Mbeki, quien lo sucedería también en las elecciones presidenciales de 1999.
En la actualidad, la conducción política sudafricana y del CNA es llevada a cabo por Jacob Zuma, que lleva acusaciones por delitos de índole sexual y 783 acusaciones de corrupción.
A Sudáfrica todavía le falta mucho por hacer. Entre 1996 y 2001 el crecimiento promedio anual fue de sólo 2 por ciento, mientras el sector formal de la economía perdió 115 mil empleos. La tasa de desempleo rebasó el 40 por ciento mientras que el salario real permaneció estancado. Se recortó la inversión pública y el gasto social, que entre otras cosas, no posibilitó contar con el presupuesto necesario para poder paliar la epidemia del virus del VIH/SIDA - según ONU, el país tiene el mayor número de infectados en el mundo con 5,3 millones -
Sudáfrica es considerado el país con la peor distribución de riqueza mundial: casi la mitad de sus habitantes vive con menos de un dólar diario. Tiene una elevada tasa de criminalidad, con un promedio de 50 muertes violentas por día, donde la mayoría de las víctimas sigue proviniendo de la población negra.
Notas relacionadas:
Steve Biko y las escuelas de Soweto: http://www.perspectivastv.com/index.php/historias-y-personajes/apartheid/item/126-biko
Cronología del Apartheid: http://www.perspectivastv.com/index.php/historias-y-personajes/apartheid/item/124-cronoapartheid


en Sudáfrica y codificó la segregación e injusticia social que ya existía en el país. Esta política llevó el nombre de "Apartheid"; que significa separación en la lengua afrikáner. Los grupos "no blancos" perdieron todas sus libertades: desde transitar libremente por el país hasta participar en la vida política o compartir espacios públicos con los blancos.

