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Cuando la adopción internacional salva vidas
El poder de las imágenes
Nota madre: "La industria de la adopción"
(Video al final de la nota)
La adopción internacional debe ser una medida extraordinaria para darle a un menor una familia que lo cuide. Para poder realizar este tipo de adopción debe demostrarse que no hay familias ni instituciones en su país de origen dispuestos y/o capacitados para cuidar al menor. Sólo así se justifica el desarraigo que sufre el niño por crecer en una cultura lejana y diferente a su cultura de origen.
Históricamente se puede señalar como primera ola de adopciones que llevaron a menores a vivir lejos de su tierra natal, al “tren de los huérfanos”, un programa que se llevó a cabo entre los años 1854 y 1929 en EEUU. Niños de ciudades de la costa Este fueron desplazados en masa hacia ciudades y pueblos del Oeste y centro de ese país. En este caso, los fines de los padres adoptantes no fueron siempre nobles. Algunos adultos, sobre todos los que vivían en áreas rurales, vieron en estos niños la oportunidad de obtener mano de obra gratis. Así, muchas de las adopciones se alejaron del fin de preservar la vida de los niños y se mezclaron con el comercio, el lucro y hasta con la explotación laboral (Ver nota: "El tren de los huérfanos").
En el Siglo XX, las adopciones internacionales fueron impulsadas por los desastres humanitarios provocados por las guerras, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945), la guerra de Corea (1950-53) y la de Vietnam (1964-75).
Las imágenes de postguerra de los niños huérfanos o abandonados por ser producto de violaciones a las mujeres por parte de soldados enemigos, llamaron la atención de la comunidad internacional. La historia cuenta que una foto en particular logró conmover al mundo: la de la beba vietnamita Tran Thie Het Nhanny tomada por el fotógrafo Chick Harrity. En esta foto, se puede ver durmiendo a una beba abandonada en una caja de cartón al lado de su hermano mayor que yace en el piso junto a la caja. A esta fotografía se sumaron otras, como la de la niña vietnamita Kim Phuc corriendo desnuda durante un ataque con NAPALM.
EEUU se hizo especial eco del drama de estos niños y, en 1975, el gobierno de Gerald Ford lanzó la “Operación Babylift”, una historia que incluyó polémicas, sentimientos encontrados y tragedias como la caída de un avión proveniente del Sudeste Asiático donde murieron niños y personal de abordo (en próximas notas desarrollaremos más sobre la “Operación Babylift”)
En la actualidad, pasa algo semejante con las niñas de China. La política de China de “un solo hijo por familia” y la preferencia de los chinos por el sexo masculino, hace que los padres aborten, abandonen o asesinen a las niñas. La adopción internacional salva a miles de chinas brindándoles la posibilidad de un hogar donde crecer.
Fue un informe de televisión el que llamó la atención sobre el problema de China. En 1995 se transimitó un documental en la cadena española TVE que mostraba las condiciones en las que vivían los huérfanos en los orfanatos chinos. El video produjo una oleada de familias españolas que decidieron adoptar niños provenientes de ese país asiático. Desde entonces, España es el segundo país en realizar adopciones de niños chinos, detrás de EEUU.
La adopción internacional se vuelve un comercio

En la actualidad la adopción internacional pareciera estar al servicio, no tanto de los niños, sino al de hombres y mujeres – sobre todo de los países más ricos - desesperados por tener hijos y al de las agencias de adopción que han encontrado en este sistema un negocio millonario.
Las agencias de adopción, que funcionan como intermediarias entre los futuros padres y el país de origen del niño a adoptar, cobran mucho dinero por el servicio que prestan (adoptar un niño puede costar entre 20 000 y 30 000 dólares).
Las agencias han acumulado un stock de niños que exponen en Internet con fotos y datos personales, como si fueran mercancías. Cualquiera puede ver las fotogalerías, basta registrarse gratuitamente en la página e ingresar con un nombre de usuario (www.rainbowkids.com).
Uno de los países donde se realizan más adopciones internacionales es EEUU. Allí, la “adopción pública” es muy dificultosa. Adoptar a un menor norteamericano no es fácil: un menor es declarado “adoptable” luego de varios años, tras deambular por hogares transitorios que integran el sistema de “foster care” (ver nota "EEUU: ofrecen niños por Internet"). Entonces, los aspirantes a adoptar deben recurrir a las adopciones privadas que son muy caras y no siempre fáciles de llevar a cabo.
Los países de Europa Occidental también lideran la lista de países donde los adultos adoptan hijos en el exterior. Entre ellos se destacan Noruega, Suecia, Dinamarca, Francia y España. En estos casos, la necesidad de adoptar
menores en el exterior se relaciona con la reducción de la tasa de natalidad. En algunos casos, como Alemania, la tasa de natalidad es inferior a la de mortalidad; en estos países los niños “escasean”. Entonces, van a buscarlos a los países donde “sobran”: los países subdesarrollados.
En los países “proveedores” de bebés la situación es otra: la tasa de natalidad es alta pero muchas mujeres no pueden hacerse cargo de sus hijos. Estas madres pobres y desamparadas son la fuente de ingreso de las mafias que lucran con el tráfico de menores. Ya sea por la fuerza o engañando a las mujeres, estas organizaciones se apropian de los niños para ofrecerlos en adopción en los países más ricos. Pero no todo es por fuerza o engaño: en muchos países las mujeres más desamparadas se convierten en fábricas de bebés que producen niños sólo para venderlos y obtener algo de dinero para sobrevivir.
En un esfuerzo para evitar estos problemas, en 1993 La Conferencia de Derecho Internacional Privado de La Haya, redactó el convenio sobre la Protección de Niños y la Cooperación en materia de Adopción Internacional. Tal como lo señala el documento, su objetivo principal es garantizar que las adopciones internacionales persigan el interés superior del niño respetando sus derechos fundamentales y prevenir la sustracción, la venta o el tráfico de niños. Sin embargo, no todos los países adscribieron al tratado y éste tampoco impidió que se produjeran ilegalidades en los países que sí adscribieron. Ver texto completo del Convenio de La Haya:
A continuación, un resumen del histórico informe de TVE.
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